La salud mental empeora potencialmente en personas con problemas auditivos

 

 

La pérdida de audición se sigue entendiendo como un estigma social. Por eso, muchas personas que padecen de problemas de audición y son conscientes de lo que sucede, intentan rechazarlo y evitar que los demás lo noten, lo que con frecuencia genera tanto un agotamiento físico como mental y a un deterioro de calidad de vida.

 

Aparte del componente físico que representa, la pérdida de audición aumenta la dificultad de comunicarse. Hay que tener en cuenta que el oído permite conectar con todo lo que nos rodea, por eso, para las personas que padecen problemas auditivos resulta todo un reto tener que adaptarse a su nueva situación.

 

Sentir cómo se dificultan acciones cotidianas como escuchar la voz de un familiar, ver la televisión, oír música, ir al teatro… pueden derivar en estrés y aumentar el riesgo de padecer ansiedad, depresión o incluso terminar en un aislamiento social. Por ejemplo, las reuniones con familiares y otras tareas cotidianas, se convierten en actividades exigentes y agotadoras.

 

Experimentar que estás perdiendo estas habilidades auditivas conlleva una pérdida de autoestima y seguridad. Esta situación no se debe principalmente a factores de envejecimiento, como se considera a nivel general erróneamente. Pasa desapercibido para gran parte de la población que la pérdida auditiva puede suceder a cualquier edad. Es más, cabe destacar que el 30% de las pérdidas auditivas se detectan entre los 35 y los 44 años y el 26% entre los 25 y los 34 años. Además, hay otros factores como los fuertes ruidos, el entorno laboral, factores hereditarios, enfermedades y sobreexposición a volúmenes altos que también pueden dañar este sentido.

 

Sin embargo, todos estos problemas se pueden solucionar con una revisión auditiva. En ese sentido, según el último estudio realizado en España por una empresa especializada en el sector de la salud auditiva, el 97% de las personas que han empezado un tratamiento para la audición han mejorado su calidad de vida exponencialmente. La pérdida auditiva, en la mayoría de los casos, puede ser tratada. Los audífonos ayudan a mantener la atención más fácilmente para que las personas que la padecen se concentren con menos esfuerzo, puedan participar en actividades sociales y que no se vean abocadas al aislamiento social.

 

 

Por ello, en Auditec, gracias a la experiencia en el sector de la audición, recomendamos realizar revisiones periódicas y acudir a un especialista en el momento en el que se evidencia un problema de audición para buscar el tratamiento adecuado. Gracias a la innovación tecnológica y a un diseño cuidado actual, los audífonos pasan desapercibidos, por lo que las personas que lo llevan no tendrán motivos para sentirse avergonzados y notarán una mejora en su salud mental. Por eso es necesario tener en cuenta que se debe hacer al menos una revisión anual, especialmente a partir de los 50 años.

 

Con una revisión sencilla podemos cambiar la vida de muchos pacientes que vienen arrastrando problemas auditivos. Muchas de las personas que utilizan audífonos por primera vez notan cómo su energía mental ha aumentado y experimentan mejoras significativas en diversos factores de su vida. Éstas incluyen sus relaciones en el hogar, su capacidad para socializarse, y una sensación de independencia tanto en su vida social como laboral.

 

 

FUENTE: audioprotesistas.org

Crean un parche genético para prevenir la sordera hereditaria

 

 

Investigadores del Radboud University Medical Center (Países Bajos) han desarrollado un

parche genético para prevenir la sordera hereditaria, gracias a que es capaz de eliminar

los problemas en las células auditivas.

La sordera hereditaria puede manifestarse de diferentes formas. A menudo, el defecto

hereditario (mutación) provoca inmediatamente sordera desde el nacimiento. A veces,

como con DFNA9, experimenta los problemas iniciales de audición después de cuarenta,

cincuenta, sesenta años. Esto tiene mucho que ver con la forma en que DFNA9 funciona

mecánicamente.

Cada persona obtiene la mitad de sus genes de su padre y la otra mitad de su madre. Si

tiene dos copias sanas del gen DFNA9, su oído interno funciona normalmente. Si recibe

una copia mutada del gen de su padre o de su madre, la sordera se desarrollará más

adelante en la vida.

Ahora sabemos que en realidad se produce una cantidad suficiente de la proteína DFNA9

asociada con una sola copia del gen saludable para poder oír bien de por vida. Pero hay

un problema con esta afección, ya que la proteína mutada está, en cierto modo,

perturbando la función de la proteína saludable. Se adhiere a ella, por lo que la proteína

saludable tampoco puede hacer más su trabajo. Como resultado, los desechos se

acumulan, las células auditivas comienzan a funcionar mal e incluso mueren con el tiempo.

Después de años de audición normal, los pacientes con DFNA9 notan repentinamente que

su audición se está deteriorando; han explicado los expertos.

La mutación específica de DFNA9 parece tener su origen en un ancestro común en el sur

de los Países Bajos, en algún lugar al final de la Edad Media. Esto se puede deducir más o

menos de la propagación de la manifestación clínica bastante singular, que ahora se

estima que ocurre en aproximadamente 1500 personas en los Países Bajos (sur) y

Bélgica.

Quizás incluso más importante que el origen de la enfermedad es, según los

investigadores, si se puede hacer algo al respecto. Esta afección tiene dos características

favorables para el desarrollo de la terapia. En primer lugar, es una afección hereditaria que

solo se manifiesta después de algunas décadas de vida. En caso de que se disponga de

un tratamiento eficaz para esta enfermedad, se dispone de un período de tiempo

suficientemente amplio para aplicarlo antes de que la pérdida auditiva realmente golpee,

han detallado.

El otro punto, desarrollar una terapia eficaz, es un poco más complicado, pero ofrece

buenos puntos de partida. La idea es que al desactivar específicamente la copia del gen

mutado se puede prevenir la sordera. Sin esta copia del gen mutado, no se producirá

ninguna proteína mutante y ya no se producirá la agrupación de proteínas. Además, una

sola copia de un gen sano produce suficiente proteína para mantener una buena audición,

han argumentado los expertos.

 

Fuente: 

https://www.infosalus.com

 

Síndrome tensional y acúfenos

El síndrome tensional es habitual en personas que pasan demasiado tiempo delante del ordenador, en una posición fija o bajo mucho estrés. Conoce cómo se relaciona esta dolencia con los acúfenos y su tratamiento:

Síntomas síndrome tensional

El síndrome tensional aparece debido al bloqueo de uno o varios músculos de la zona cervical. Este tipo de contractura aparece frecuentemente en personas que trabajan delante del ordenador al mantener los músculos en la misma posición, pero también puede aparecer por estrés. La contracción provoca dolor en la zona y altera el funcionamiento normal del músculo.

El paciente acostumbra a tener un dolor en la zona cervical provocado por las contracturas acompañado de dolor de cabeza. En algunas ocasiones la presión que provocan las tensiones musculares puede hacer que aparezcan acúfenos o zumbidos, los pacientes lo describen como un taponamiento del oído y un pitido constante.

Otros de sus síntomas pueden ser los vértigos, mareos, y en algunas ocasiones, hormigueo en las manos. Estos síntomas afectan a la calidad de vida de las personas que sufren esta dolencia que puede producirse todos los días o varias veces a la semana.

¿Qué causa el síndrome tensional?

Las causas del síndrome tensional pueden deberse a diferentes factores:

Causas físicas

El descanso es esencial para la salud; los hábitos, la postura, el colchón o la almohada pueden comprometer nuestra columna. Otro de los factores para tener en cuenta es el trabajo, pasar el día delante del ordenador, en posiciones estáticas o cargando demasiado peso puede afectar la corrección postural.

Causas emocionales

Las personas que sufren algún trastorno por estrés o depresión acostumbran a no descansar suficiente y a estar en tensión, cualquier movimiento podría provocar una contractura muscular.

Tratamiento del síndrome tensional

Acude a tu especialista si sufres alguno de estos síntomas para que pueda realizar un estudio y un diagnóstico, descartando otras posibles patologías.

Una vez diagnosticado el síndrome tensional se debe identificar el problema que lo causa y así poner remedio.

Puede que sea necesario acudir a un fisioterapeuta para que elimine la contractura. Consiguiendo la relajación de los músculos y siguiendo unas pautas de corrección postural los dolores de cabeza y cervicales remiten, como también lo harán los acúfenos y vértigos. En otras ocasiones el paciente debe acudir a un terapeuta que ayude a afrontar situaciones de estrés.

Fuente: kiversal

ALERGIA Y AUDICIÓN

 

¿Sabías que la función auditiva también se puede ver afectada por la alergia? Carlos Martínez, fonoaudiólogo especializado en audiología y docente de la carrera de Fonoaudiología de la Universidad San Sebastián, explica que sí. “Esto se debe a una relación anatómica y estructural. El oído medio conecta con la rinofaringe (es decir, la parte de la garganta que está a la altura de la nariz) por medio de un conducto llamado ‘trompa de Eustaquio’ o ‘tuba auditiva’. Entonces, cuando se produce la rinitis alérgica, se genera una inflamación de la mucosa que recubre toda la rinofaringe y eso incluye también la entrada de la tuba, detalla el académico.

Lo anterior provoca una disfunción en la apertura de este conducto, generando dificultades para la ventilación del oído medio. “Este último continúa trabajando, pero no en las condiciones óptimas de presión de aire, lo cual puede provocar sensación de oído tapado, tinnitus (sensación de pito), pérdida auditiva leve o incluso moderada en los casos en que el cuadro pasa a convertirse en una otitis media”, señala.

Ahora bien, ser alérgico al polen estacional no implica que siempre se vayan a presentar los síntomas a nivel auditivo. Esto dependerá de cuán intensa sea la reacción alérgica de la persona, la que puede ir desde un grado leve hasta severo.

En cuanto al alivio de la sintomatología de la alergia asociada a los oídos, Carlos Martínez explica que esta llegará en la medida que se regule la reacción alérgica en general. “Si el paciente siente que los síntomas provocados por la reacción alérgica impactan de manera importante en sus actividades de la vida cotidiana, lo mejor es consultar a un especialista que otorgue un tratamiento con medicamentos adecuados para la persona y las características de su cuadro alérgico”, agrega.

¿Cómo sé que se trata de una alergia y no de otro cuadro y/o enfermedad?

Debido a que los síntomas que presentan las personas, generalmente, no tienen un alto impacto en su calidad de vida más allá de la picazón, congestión y secreción nasal, la rinitis alérgica estacional tiende a ser trivializada por parte del paciente. Sin embargo, si los síntomas permanecen en el tiempo o son muy fuertes en su grado de severidad, las personas debieran asistir a la consulta médica con el fin de descartar alguna complicación.

“Por lo general, la sensación de oído tapado y otros síntomas auditivos, son intermitentes y están relacionados al nivel de severidad y a la duración de la congestión nasal”puntualiza el académico de la USSSi la pérdida auditiva, el tinnitus y/o la sensación de oído tapado son síntomas que se asocian a dolor de oído o de cabeza intenso, picazón intensa del conducto auditivo, otorrea (salida de líquido de mal olor de los oídos), presencia de vértigo, mareos y/o dificultades en el equilibrio, se debe consultar a un especialista otorrinolaringólogo. “De esta forma es posible descartar hipoacusia o pérdida auditiva, trauma acústico por exposición a ruido de alta intensidad, la laberintitis y la otitis media, entre otras patologías asociadas a la audición”agrega Carlos Martínez.

Ahora bien, si los síntomas asociados a la alergia se prolongan en el tiempo, con o sin la presencia de congestión y/o secreción nasal, entonces también se debe consultar a un especialista otorrinolaringólogo, finaliza el experto.

Fuente:

- http://www.ipsuss.cl

Estudios recientes avalan la relación directa entre dieta saludable y audición

Según apunta la OMS, la hipoacusia afecta al 8% de la población. Además, más 5% del mundo (466 millones) sufre pérdida auditiva. Se prevé que en 2050 más de 900 millones de personas – una de cada diez – padecerá hipoacusia. Actualmente, una tercera parte de las personas mayores de 65 años padece pérdida de audición.

Se dice que alguien sufre Hipoacusia cuando no es capaz de oír tan bien como una persona cuyo sentido del oído es normal, es decir, cuyo umbral de audición en ambos oídos es igual o superior a 25 dB. La Hipoacusia puede ser leve, moderada, grave o profunda. Afecta a uno o ambos oídos y entraña dificultades para mantener una conversación, relacionarse con normalidad u oir la televisión entre otros. Además, las causas de pérdida de audición pueden ser congénitas o causadas por una exposición prolongada a sonidos muy fuertes.

La influencia de los patrones dietéticos y hábitos de vida saludables sobre la audición

Los patrones dietéticos más saludables se han venido relacionando con un menor riesgo de pérdida auditiva. Sin embargo, hasta la fecha no se habían realizado estudios prospectivos respecto a cómo la dieta afecta al umbral de audición.

Ahora, una reciente investigación avalan que la dieta mediterránea y la Dieta contra la hipertensión ayudan a prevenirla. Han descubierto que seguir una dieta saludable puede reducir el riesgo de pérdida auditiva adquirida.

Mediante un estudio retrospectivo, examinaron los cambios a lo largo de tres años en las sensibilidades auditivas. Participaron un total de 3.135 mujeres entre 2012 y 2018.   Los investigadores observaron que las mujeres que seguían patrones de alimentación saludables comúnmente recomendados, así como enfoques dietéticos contra la hipertensión, tenían un riesgo sustancialmente menor de disminución de la sensibilidad auditiva. Los hallazgos del equipo se publicaron en el ‘American Journal of Epidemiology‘.

En conclusión, «existen riesgos potenciales modificables que afectan a la pérdida de audición. De este modo, cambiando nuestra dieta y estilo de vida podemos prevenirla o retrasar la hipoacusia”. Sharon Curhan, principal investigador y médico y epidemiólogo en la División de Medicina de la Red de Brigham’s Channing.

Existen otros estudios que confirman la relación de la dieta con la calidad auditiva

Por un lado, algunos estudios relacionan el consumo de ciertos alimentos con un menor riesgo de pérdida auditiva. Destacan aquí alimentos con carotenoides, beta-caroteno y beta-criptoxantina, presentes en la calabaza, zanahorias, naranjas y otras frutas y verduras. También ayudan los alimentos con folatos, presentes en las legumbres y verduras de hoja verde entre otros. Finalmente, no nos podemos olvidar de los ácidos grasos omega 3 de cadena larga, presentes en mariscos y pescados.

Por otro lado, algunos ensayos han constatado que el potasio y el zinc son buenos aliados de la audición. Así, del mismo modo que tomamos leche para mantener nuestros huesos fuertes, los plátanos ayudarían a nuestra audición.

Debemos cuidar nuestra dieta y hábitos de vida

En conclusión, los factores medioambientales como la dieta y el estrés pueden causar daños irreversibles en nuestra audición.

El autor de la investigación insiste: «Nuestro estudio no examinó directamente los mecanismos causales. Sin embargo, una dieta más saludable puede influir en estos procesos y proteger contra la pérdida auditiva mediante una serie de mecanismos, que incluyen la protección contra el daño oxidativo, la promoción de lípidos sanguíneos beneficiosos, una mejor función endotelial, una presión arterial más baja y menos inflamación; todos ellos pueden conferir protección contra el compromiso vascular (flujo sanguíneo reducido) y contra la neuro inflamación y la neurodegeneración».

 

Fuente

  • Heuzenroeder, C. (2018). Los plátanos pueden proteger contra la pérdida auditiva, según una nueva investigación. ABC News.
  • Matey, P. (2019). La ciencia demuestra qué dieta previene la pérdida auditiva. Alimente.
  • Sordera y pérdida de audición (2019). OMS.
  • Sharon G Curhan, C. H. (2019). Estudio prospectivo de patrones dietéticos y disminución del umbral auditivo,. American Journal of Epidemiology.
  • Veiga de Cabo, Jorge, Fuente Díez, Elena de la, & Zimmermann Verdejo, Marta. (2008). Modelos de estudios en investigación aplicada: conceptos y criterios para el diseño. Medicina y Seguridad del Trabajo, 54(210), 81-88.

La hipoacusia súbita o sordera brusca

La hipoacusia súbita o también conocida como sordera brusca está definida como aquella pérdida auditiva neurosensorial de más de 30 dB en tres o más frecuencias consecutivas ocurrida en menos de 72 horas. Muchos pacientes notan la pérdida auditiva de forma instantánea al despertar por la mañana, otros lo perciben simplemente en el transcurso de unas horas. La severidad de la pérdida varía de un paciente a otro y suele afectar sólo a un oído.
Asociado a la pérdida auditiva, los pacientes suelen presentar acúfeno (ruido en el oído) y hasta un 40% presentan vértigos.

 

Epidemiología


La hipoacusia súbita se estima ocurre en 5-20 por 100.000 personas /año, siendo el 1% de todas las hipoacusias neurosensoriales. Se da en igual proporción en hombres y en mujeres, puede afectar a cualquier edad, pero la edad de presentación más frecuente es a partir de los 40 años.

 

Causas de la Hipoacusia súbita

Existen muchas causas relacionas con la hipoacusia súbita, dentro de las que se incluyen:


o Infecciones
o Problemas vasculares
o Hidrops coclear
o Tumoraciones
o Traumatismo
o Alteraciones metabólicas
o Alteraciones hematológicas

o Alteraciones neurológicas
o Alteraciones inmunológicas
o Tóxicos
o Idiopática (causa desconocida). Para ésta se han postulado diferentes teorías como son:

1. Laberintitis de origen viral
2. Laberintitis por compromiso vascular
3. Enfermedad inmunomediada del oído interno
4. Ruptura de membranas intracocleares

 

Desafortunadamente en la mayoría de los casos (70%) y a pesar de una búsqueda exhaustiva de posibles causas, no se encuentra ninguna.

 

Diagnóstico

La evaluación diagnóstica se inicia con una historia clínica completa en busca de antecedentes que nos permitan orientar una posible causa. El examen físico incluye la otoscopia en la que podamos descartar causas transmisivas como un tapón de cera o una otitis media serosa. Pruebas como la acumetría, impedanciometría y lo más importante de todo en la audiometría tonal nos confirma la pérdida auditiva de tipo neurosensorial. Información adicional nos pueden brindar la logoaudiometría, las  Otoemisiones acústicas (OAE)  y los potenciales evocados auditivos de tronco encefálico (PEACT). 

Pruebas complementarias: se suelen realizar analíticas sanguíneas  con el objetivo de diagnosticar enfermedades sistémicas de origen metabólico, autoinmunes, o de origen infeccioso como la sífilis o la enfermedad de Lyme, según se sospeche.

Se recomienda solicitar además una RMN craneal con el fin de descartar una neurinoma del acústico (tumoración benigna que se suele manifestar con hipoacusia) presente en 2% de los casos.

 

Tratamiento de la Hipoacusia súbita

Dado que en la mayoría de los casos no se encuentra una causa, el tratamiento de esta patología sigue siendo controvertido. Por otro lado, se ha visto que aproximadamente un tercio de los pacientes recuperan la audición de forma espontánea.

Se recomienda iniciar tratamiento cuanto antes una vez sea diagnosticada y la respuesta al mismo es variable. Dentro de los tratamientos con mayor aceptación dada su eficacia están: los corticoides sistémicos a dosis altas, los corticoides intratimpánicos solos o en asociación a los corticoides sistémicos y como rescate en caso de no obtener una respuesta favorable. La oxigenoterapia hiperbárica también ha demostrado ser eficaz especialmente cuando se inicia en las primeras 6 semanas tras el inicio de los síntomas.

 

Pronóstico

Existen varios factores que favorecen la NO recuperación de la audición, como son la edad, los pacientes menores de 15 años y los mayores de 65 años tienen peor pronóstico, al igual que el retraso en el inicio del tratamiento, severidad de la hipoacusia, la asociación de otros síntomas como vértigo.

Finalmente al paciente se le debe realizar un seguimiento de mínimo 12 meses con controles audiométricos y en caso de recuperación parcial o no recuperación de la audición, se pueden plantear los beneficios de la adaptación protésica o de implantes.

FUENTE https://altiorem.com