Día Internacional de las Personas de Edad: detectar la pérdida auditiva

El tema de este 2021 del Día Internacional de las Personas de Edad, "Equidad digital para todas las edades", hace hincapié en la necesidad de que las personas de edad tengan acceso y una participación significativa en el mundo digital.

La cuarta revolución industrial caracterizada por una rápida innovación digital y por un crecimiento exponencial, ha transformado todos los sectores de la sociedad, incluida la forma de vida, de trabajo y de relacionarse. Los avances tecnológicos ofrecen grandes esperanzas para acelerar el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Sin embargo, la mitad de la población mundial vive sin conexión a Internet. Las diferencias más evidentes se reflejan entre los países más desarrollados y los menos desarrollados, con un 87 % y 19 % respectivamente; según muestran dato de 2020 de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). Asimismo, informes recientes de la UIT indican que las mujeres y las personas de edad experimentan una desigualdad digital en mayor medida que otros grupos de la sociedad. Carecen de acceso a las tecnologías o a menudo no se benefician plenamente de las oportunidades que ofrece el progreso tecnológico.

En este sentido, y teniendo en cuenta que la última semana de septiembre es la Semana Internacional de las personas sordas, los especialistas de miResi han elaborado una lista con los 10 síntomas de pérdida auditiva en el anciano más comunes y así poder frenar a tiempo la pérdida auditiva, algo que es esencial para tener acceso al mundo digital, con motivo del Día Internacional de las Personas de Edad 2021, y su lema, "Equidad digital para todas las edades".

A medida que las personas se van haciendo mayores van perdiendo capacidades auditivas. Por eso, es muy normal encontrar situaciones de mayores que elevan mucho su tono de voz, o tienden a discutir con sus familiares. Esto es debido a que, el hecho de no escuchar bien, provoca malentendidos y situaciones confusas.

Es importante que la sociedad sepa cuáles son los problemas que implica la pérdida auditiva en el anciano y qué puede hacer para mejorar la vida de los mayores.

La pérdida auditiva en el anciano, o la presbiacusia son dos formas de denominar la pérdida de audición relacionada con la edad en adultos mayores. Es un problema que surge como causa del envejecimiento. Pero no todos los ancianos lo experimentan. Es uno de los problemas más comunes en la tercera edad, y, según el Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación (NIDCD, por sus siglas en inglés) aproximadamente la mitad de las personas mayores de 75 años presenta dificultades para oír. Además, una de cada tres personas de entre 65 y 74 años tiene algún grado de pérdida de audición.

Esta pérdida de la audición ocurre de manera lenta, por lo que muchas personas no perciben el problema desde el principio. De manera progresiva, se van perdiendo facultades en el canal auditivo, del mismo modo que se desgastan otros órganos debido al envejecimiento.

No obstante, existen otros factores que pueden propiciar la aparición de la pérdida auditiva en el anciano. En ocasiones, si se ha estado expuesto a volúmenes altos de ruido, o de manera prolongada también se pueden ir perdiendo las capacidades auditivas. También es posible que aparezca debido a causas de carácter médico, como la presión arterial alta u otras patologías, así como por el uso de medicamentos tóxicos que pueden dañar las células sensoriales de los oídos.

En cualquier caso, es muy importante estar atento a los síntomas de pérdida auditiva en el anciano para poder actuar con rapidez y mejorar la vida de los mayores y los que están a su alrededor.

Además, hay estudios que demuestran que las personas mayores con dificultades de audición son más propensas a padecer problemas a la hora de recordar o de desarrollar el pensamiento lógico que aquellas que tiene un oído normal. En un estudio desarrollado en Estados Unidos, por la Universidad Johns Hopkins, se comprobó que los pacientes con pérdida auditiva ven reducidas sus habilidades cognitivas entre un 30% y un 40% más de prisa que los que poseen una función auditiva normal. Por lo que un anciano sordo, si no corrige su deficiencia, perderá memoria, reflejos y capacidad intelectual, mucho más deprisa que un anciano que oiga bien.

La pérdida auditiva viene a ser como un cortocircuito. Los estímulos auditivos constituyen una parte esencial en la activación de las neuronas de compensación, cuyas funciones se incrementan en la vejez precisamente para paliar la disminución del número total de neuronas.

Cada persona lleva en su código genético un programa de envejecimiento y, a partir de cierta edad comienza a perder células. El organismo compensa la pérdida de neuronas por un mecanismo denominado plasticidad cerebral, por el que las neuronas que sobreviven funcionan a mayor rendimiento siempre y cuando estén correctamente estimuladas. De ahí la importancia de tratar la pérdida auditiva en los ancianos. El 80% de las pérdidas auditivas pueden resolverse con un audífono y otro 15% mediante intervención quirúrgica. Sólo un pequeño porcentaje es intratable.

 Para ello, miResi ha elaborado una lista con los 10 síntomas de pérdida auditiva en el anciano más comunes y así poder frenar a tiempo la pérdida auditiva.

 

10 síntomas de pérdida auditiva en el anciano

 Existen muchos síntomas y signos de pérdida auditiva en el anciano. C­ada caso y cada mayor es diferente. Sin embargo, hay algunos síntomas que hacen más evidente la pérdida de la audición.

 Saber reconocerlos a tiempo ayudará y beneficiará la calidad de vida del mayor, además de evitar problemas más graves a largo plazo.

 Los expertos de miResi nos cuentan que los 10 síntomas más comunes de pérdida en el anciano son:

 

  • Dificultad para comprender palabras

Uno de los principales síntomas de las personas mayores que empiezan a padecer problemas auditivos es que no comprenden bien algunas palabras, sobre todo si el tono de voz del interlocutor es suave. Por ello, tienden a perderse en las conversaciones.

  •  Aumento del volumen de voz.

Al no escuchar bien a los demás, tampoco se escuchan a ellos mismos. Por ello, suelen tender a elevar su volumen de voz.

  • Evitar situaciones sociales.

Muchos mayores que empiezan a padecer pérdidas auditivas tienden a evitar situaciones sociales porque sienten problemas para participar. Además, también evitan conversaciones donde participen varias personas, ya que les cuesta seguir el ritmo de la conversación. 

  •  Problemas para escuchar sonidos agudos.

Otro síntoma muy común de la pérdida auditiva es la dificultad para identificar sonidos agudos o suaves. Por ello, los ancianos suelen escuchar mejor las voces de los hombres que las de las mujeres y niños.

  •  Sentir ruidos en los oídos.

La aparición de ruidos o acúfenos (zumbidos) en los oídos también es un síntoma habitual. Pueden presentarse de manera temporal o permanente, e inhabilitan muchas habilidades de los mayores para hablar o relacionarse.

  •  Problemas de articulación.

Al no escucharse bien a sí mismos, los mayores suelen presentar problemas de articulación de palabras. Esto produce aún más dificultades a la hora de poder mantener una conversación con otras personas.

  •  Cambios en el humor o en el comportamiento.

Al sentirse aislados, es normal que los mayores pueden sentir cambios en el humor así como experimentar tristeza o depresión. Asimismo, pueden presentar cierta irritabilidad o agresividad en el comportamiento.

  •  Posibles accidentes domésticos o en la calle.

Al no escuchar bien, es posible que se den accidentes pequeños de tipo casero. Por ejemplo, si están cocinando y han puesto un cronómetro con el tiempo, es posible que no lo escuchen y se les queme la comida.

  •  Aumentan el volumen de la televisión, radio o móvil.

Otro síntoma significativo de la pérdida de audición es aumentar el volumen de la televisión, radio o cualquier otro dispositivo que tenga sonido. Como no escuchan bien tienden a aumentar el volumen de los aparatos.

  •  Facilidad para las discusiones.

Los problemas de pérdida auditiva acarrean problemas de entendimiento. Del mismo modo que no son capaces de seguir una conversación de manera adecuada, puede haber malentendidos que acaban desencadenando en discusiones.

Si se identifican algunos de estos síntomas en las personas mayores, es muy importante acudir al médico, o al audioprotesista de manera rápida. Solo así se podrá prevenir y tratar de una manera adecuada esta patología que tanto afecta a los mayores.

Fuente: Asociación Nacional de Audioprotesistas

Qué es la hiperacusia: síntomas y tratamientos

Se conoce como hiperacusia a la hipersensibilidad a los sonidos cotidianos, quienes la padecen reaccionan de manera negativa a sonidos que otras personas no identifican como molestos. A continuación, te explicamos cuáles son sus síntomas y tratamientos.

Hiperacusia: la intolerancia a los sonidos

Los pacientes que sufren hiperacusia sienten una incomodidad física ante la exposición a estos sonidos y su reacción viene determinada por las características físicas, el espectro y la intensidad del ruido.

Al disminuir la tolerancia a los sonidos, la hiperacusia provoca malestar e incomodidad a quienes la padecen. Esta patología se origina en el interior de las vías auditivas, a diferencia de la fonofobia que se encuadrada dentro de los trastornos fóbicos.

En un 60% de los casos, las personas con hiperacusia sufren también acúfenos, aunque según indica la revista Gaceta Audio solamente el 1,5% de la población general presenta una disminución de la tolerancia a los sonidos ambientales y requiere comenzar un tratamiento.

Síntomas más comunes de hiperacusia

Las personas con hiperacusia sufren una disminución de la tolerancia a los sonidos que se encuentran por encima de los 90 dB, cuando una persona con audición normal puede soportar sin malestar sonidos hasta los 120 dB. Esta intolerancia a los sonidos corrientes condiciona la vida diaria de los pacientes a los que incluso el roce de la tela puede generar malestar e incluso dolor.

Los afectados por la hiperacusia coclear, el tipo más frecuente de esta patología, además de la intolerancia a los sonidos pueden sufrir dolor en el oído, ataques de pánico, episodios de llanto, acúfenos y sensación de objetos extraños. Estos síntomas generan en las personas con hiperacusia niveles elevados de estrés y ansiedad, pues les preocupa escuchar algún sonido que active estos episodios.

Las causas de la hiperacusia

A día de hoy se siguen investigando las causas de la hiperacusia y se relaciona esta dolencia con una disfunción del sistema nervioso auditivo. Algunas de las causas más frecuentes son:

  • La exposición a altos volúmenes durante tiempo prolongado
  • Una exposición repentina a altos niveles de decibelios, como en el caso de un disparo
  • Síndrome de Ménière
  • Trastornos de la articulación temporomandibular
  • Lesiones por cirugía en el oído
  • Migraña
  • Depresión
  • Contusiones cerebrales
  • Síndrome de Williams
  • Infección de oído crónica
  • Acúfenos

La hiperacusia puede presentarse en personas que sufren pérdida auditiva o no pues no está relacionada con los umbrales auditivos.

Tratamientos para la hiperacusia

Una vez diagnosticada al hiperacusia el especialista recomendará un tratamiento para disminuir la intolerancia a los sonidos. La terapia sonora es el tratamiento con más éxito, con ella se busca reeducar el nervio auditivo para acostumbrarse a los sonidos cotidianos. El paciente irá adaptándose de nuevo a los sonidos mediante una terapia de ruido blanco; los volúmenes se irán incrementando en cada sesión y la duración total del tratamiento dependerá de cada paciente.

Fuente: kiversal

 

Sonidos y palabras se procesan en el cerebro por separado

El procesamiento auditivo y el del habla ocurren en el cerebro en paralelo y de manera simultánea, según un nuevo estudio que contradice una teoría arraigada de que este órgano procesa primero la información acústica y luego la transforma en información lingüística.

 

El hallazgo se publica en la revista Cell y, en concreto, neurocientíficos de la Universidad de California (EE.UU.) han descubierto una nueva vía en el cerebro humano que procesa los sonidos del lenguaje.

Estos, al llegar a los oídos, son convertidos en señales eléctricas por la cóclea y enviados a una región del cerebro llamada corteza auditiva, en el lóbulo temporal.

 

Durante décadas, los científicos han pensado que el procesamiento del habla en el córtex auditivo se producía en serie, similar a una cadena de montaje en una fábrica, explica un comunicado de la publicación.

 

Se creía que, en primer lugar, la corteza auditiva primaria procesaba la información acústica simple, como las frecuencias de los sonidos. A continuación, una región adyacente, denominada giro temporal superior, extraía las características más importantes para el habla, como las consonantes y vocales, transformando los sonidos en palabras con significado.

 

Sin embargo, señalan los autores de este trabajo, esta teoría no ha sido demostrada directamente, ya que requiere grabaciones neurofisiológicas muy detalladas de todo el córtex auditivo con una resolución espacio-temporal extremadamente alta.

 

Edward Chang y su equipo estudiaron durante siete años a nueve participantes que tuvieron que someterse a cirugías cerebrales por motivos médicos, como la extirpación de un tumor o la localización de un foco de convulsiones.

 

Se les colocó matrices de pequeños electrodos que cubrían todo su córtex auditivo con el fin de recoger señales neuronales para el mapeo del lenguaje y las convulsiones.

 

Los participantes también se prestaron a que se analizaran las grabaciones para comprender cómo la corteza auditiva procesa los sonidos del habla.

 

"Es la primera vez que pudimos cubrir todas estas áreas de manera simultánea directamente desde la superficie del cerebro y analizar la transformación de los sonidos en palabras", describe Chang.

 

Cuando los investigadores reprodujeron frases y oraciones cortas para los participantes, esperaban encontrar un flujo de información desde el córtex auditivo primario hasta el giro temporal superior adyacente, como propone el modelo tradicional; si ese fuera el caso, las dos áreas deberían activarse una tras otra.

 

Sorprendentemente, descubrieron que algunas áreas situadas en el giro temporal superior respondían tan rápido como el córtex auditivo primario cuando se reproducían frases, lo que sugiere que ambas áreas empezaban a procesar la información acústica al mismo tiempo.

 

Además, los investigadores estimularon la corteza auditiva primaria de los participantes con pequeñas corrientes eléctricas; si el procesamiento del habla fuera en serie, estos estímulos probablemente distorsionarían la percepción del habla de los pacientes.

 

Por el contrario, aunque experimentaron alucinaciones acústicas inducidas por los estímulos, seguían siendo capaces de oír y repetir claramente las palabras que se les decían.

 

Sin embargo, cuando se estimulaba el giro temporal superior, informaron de que podían oír a la gente hablar, "pero no distinguir las palabras".

 

Estas pruebas sugieren que el modelo tradicional de jerarquía del procesamiento del habla está demasiado simplificado y probablemente sea incorrecto, según los científicos, que apuntan la posibilidad de que el giro temporal superior funcione de forma independiente -en lugar de como paso siguiente- del procesamiento en el córtex auditivo primario.

 

Esta naturaleza paralela puede dar nuevas ideas sobre cómo tratar enfermedades como la dislexia. "Aunque se trata de un importante paso, aún no comprendemos muy bien este sistema auditivo paralelo; plantea más preguntas que respuestas", resume Chang.

 Fuente: audioprotesistas.org

La pérdida auditiva trae consigo otras dolencias

Un estudio revela que la hipoacusia contribuye a la reducción de la actividad física y al desarrollo de otros problemas de salud, como el tinnitus y las enfermedades cardíacas.

 

Según una investigación estadounidense, las personas que manifiestan pérdida auditiva padecen tinnitus y otros problemas de salud en mayor medida que las que declaran tener audición normal.

Altas probabilidades de tinnitus

El estudio se realizó a partir de datos de pérdida auditiva autodeclarada, es decir, indicada por los propios participantes. En él se hallaron tasas desproporcionadas de tinnitus y enfermedades cardíacas en todos los niveles de hipoacusia, pero más notablemente entre aquellas personas que afirmaban tener mucha dificultad o una dificultad moderada a la hora de escuchar. Según refleja el estudio, la probabilidad de aparición de tinnitus era 8,6 veces más alta entre estas personas. Además, entre los participantes que manifestaban tener pérdida auditiva, fuera del nivel que fuera, la probabilidad de que indicasen también sufrir una enfermedad cardíaca era entre 3 y 5 veces mayor.

Los participantes que declararon vivir con hipoacusia también tenían entre 2,5 y 9 veces más probabilidades de no poder realizar actividades físicas moderadas o intensas de forma semanal, dependiendo, eso sí, del grado de su pérdida auditiva.

Del total de adultos que participaron en el estudio, cerca de 1 de cada 5 afirmó tener pérdida auditiva en mayor o menor grado.

Peor salud que el año anterior

Los participantes con hipoacusia moderada o con grandes dificultades para oír consideraban que su salud había empeorado con respecto al año anterior casi 3 veces más que los participantes con audición excelente o buena.

Información sobre el estudio

El objetivo del estudio era identificar el estado de salud actual de la población adulta con hipoacusia autodeclarada en los EE.UU. y compararlo con adultos con audición excelente o buena en el país.

El estudio se realizó a partir de datos de 2014 procedentes de la encuesta nacional estadounidense de entrevistas de salud (NHIS, por sus siglas en inglés), la cual se realiza de forma presencial en los domicilios de los participantes. En esta ocasión se realizaron un total de 36.697 entrevistas basadas en un cuestionario con el fin de que los participantes informasen sobre su capacidad auditiva.

Se agrupó a los encuestados en cuatro categorías: audición excelente o buena audición; cierta dificultad para oír; dificultad moderada o mucha dificultad para oír; sordera. El grupo de audición excelente o buena se utilizó como grupo de control para los otros tres niveles de audición.

El estudio, «Estado de salud de adultos con pérdida auditiva en los Estados Unidos» (Health Status of Adults with Hearing Loss in the United States), se publicó en la revista Audiology Research.

Fuentes: www.ncbi.nlm.nih.gov y la revista Audiology Research

Los cambios de tiempo propios del otoño perjudican la salud auditiva

Durante el otoño nuestra salud auditiva puede verse afectada. Las enfermedades que podemos sufrir en los oídos se intensifican a causa de los cambios bruscos de temperatura y el comienzo de las lluvias. Las características climáticas de esta estación, con temperaturas oscilantes, viento fuerte, humedad, etc.… aumentan el riesgo de contraer resfriados y enfermedades víricas que pueden afectar a los oídos e incluso, en los casos más graves, conducir a pérdidas de audición en diferentes grados. Para evitarlo y aprender a cuidar nuestros oídos, desde Quiero Oír te explicamos cuáles son los síntomas y las patologías más comunes y cómo prevenirlas.

Como punto de partida, esas gripes y resfriados cuyo número comienza a aumentar en otoño provocan una producción elevada de mocos que se pueden acumular en los oídos y causar la inflamación de la trompa de Eustaquio, afectando a nuestra salud auditiva. Como consecuencia de la inflamación empezaremos a notar una sensación de oídos taponados y una ligera pérdida de audición. En estos primeros momentos es recomendable acudir a la consulta del especialista, quien valorará la idoneidad de prescribir un tratamiento adecuado para propiciar la expulsión de la mucosidad y recuperar el nivel habitual de audición.

Otitis media, la más común en los meses fríos

Por el contrario, si el exceso de mocos no se elimina, se puede producir una infección del canal auditivo, una otitis media, la más común en los meses fríos, que se manifiesta en forma de dolor en el oído, sensación de taponamiento, malestar general y fiebre en algunos casos. En base a la cronicidad de la infección el otorrino puede indicar la administración de antibióticos de uso oral para eliminarla.

Los niños y ancianos son quienes presentan un mayor riesgo de desarrollar otitis debido a que sus defensas son más bajas. Además, en el caso de los niños, tienen menos desarrollada la trompa de Eustaquio, lo que facilita el acceso de mucosidad y bacterias de la nariz y la garganta hacia el oído medio. Así, según datos de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC), el 90% de los niños sufre al menos un episodio de otitis antes de los cinco años.

A pesar de ellos, en personas de cualquier edad las afecciones del oído pueden derivar en uno de los problemas de salud auditiva más comunes: la hipoacusia o pérdida auditiva. Sucesivos episodios de otitis o infecciones mal curadas pueden originar una deficiencia auditiva permanente que comience a afectar a la calidad de vida de las personas. De ahí la importancia de cumplir con las indicaciones de los especialistas.

Consejos de salud auditiva en otoño

Para evitar contraer un resfriado y cuidar los oídos para que no se infecten, recomendamos cumplir con las siguientes pautas de aplicación diaria:

  • Evita los cambios bruscos de temperatura, sobre todo al entrar o salir de cualquier recinto. Protege nariz y boca para impedir la entrada de aire frío.
  • Lávate bien las manos para eliminar gérmenes que puedan dar lugar a infecciones de las vías respiratorias. Una indicación que tenemos bastante asimilada a raíz de la pandemia provocada por la propagación del Covid19.
  • Reduce o elimina el consumo de tabaco. Fumar activa o pasivamente favorece la acumulación de mucosidad en la garganta.
  • Mantén una adecuada higiene de tus oídos. Seca bien tus oídos después de ducharte y elimina periódicamente el exceso de cerumen de la zona externa. Evita siempre introducir cualquier objeto que pueda dañar el canal auditivo, como los bastoncillos.
  • Si notas que aumenta el volumen de mocos, realiza lavados nasales con suero fisiológico o solución salina de forma regular para favorecer su expulsión.

Para las personas con audífonos es esencial realizar una revisión de sus dispositivos al comienzo del otoño para asegurar su adecuado funcionamiento y obtener el máximo beneficio de su uso. Esto se debe a que durante el verano los audífonos se ven expuestos a temperaturas elevadas y ambientes húmedos que pueden reducir su rendimiento. Por ello, a pesar de que se lleven al día las labores de limpieza de estos dispositivos es recomendable que sean revisados por el audioprotesista.

 

La importancia de la cera en los oídos de los más pequeños

Las falsas creencias sobre la limpieza de los oídos de los niños pueden llegar a provocarles infecciones

La delicadeza del conducto auditivo es desconocida por muchos, así como también lo es su cuidado. A consecuencia de esto, la mayoría limpiamos de manera incorrecta los oídos por culpa de falsas creencias populares sobre su higiene. Esto supone unos riesgos, especialmente en los niños, que son más vulnerables a causa de su temprana edad y de que todavía están en fase de desarrollo. Por ello, es importante saber de qué manera cuidar los oídos de los más pequeños para no provocar ningún problema de gravedad.

Se tiende a creer que la cera es una señal de mala higiene, cuando la realidad es que limpia, protege y lubrica el conducto auditivo externo, actúa como una barrera frente las infecciones e impide que se dañe el tímpano. Por norma general, no es necesario extraer la cera de los oídos de los niños, ya que al mover las mandíbulas cuando hablamos o masticamos, la cera sale al exterior del oído y, con la ducha e higiene diaria, se cae sola. Solo en el caso de exceso de cerumen en el conducto exterior, que se suele mostrar en síntomas como picor o molestias, hay que limpiar adicionalmente esa parte del oído.

Con el fin de mejorar el cuidado de los oídos de los más pequeños de la casa, Joan Francesc Horvath, responsable de audiología de Óptica & Audiología Universitaria enumera una serie de consejos para su correcta limpieza:

-En el caso de exceso de cera en el conducto exterior, es aconsejable retirarla muy cuidadosamente con una gasa, sin llegar a introducir nada dentro del oído.

-Evitar utilizar bastoncillos, los dedos o cualquier otro objeto, ya que estos vuelven a meter la cera dentro del oído y pueden arañar el conducto auditivo, producir un taponamiento, crear una infección, producir dolor e incluso pérdida de audición.

-Huir de los remedios caseros como, por ejemplo, echar un chorro de agua, que puede provocar una otitis.

-Secar bien, aunque superficialmente, los oídos al salir del baño.

-Acudir anualmente al otorrino para hacer revisiones. En caso de que el niño se queje de dolor o molestia, sensación de taponamiento o cualquier problema auditivo, acudir inmediatamente al pediatra o a un especialista.

 

Fuente: Abc